Optamos por un estilo que debió realizarse en su día como tal, pero que así no fue. Ezotawenotó es una forma de sobrerealismo, superrealismo o suprarealismo. Estamos convencidos de que el desarrollo del surrealismo no tuvo la eficacia ni los órdenes que hubo de tener, y lo erróneo lo basamos desde el inicio, a saber: surrealismo es una palabra que proviene del francés “surréalisme”, si tenemos en cuenta que el vocablo “sur” tiene el significado de “sobre”, “por encima de” en español, la nomenclatura, la onomástica, y así todo el origen de esta corriente artística está completamente contrariada. Hemos de estar, en todo caso, por encima de la realidad, jamás por debajo. Entonces abrimos las puertas a todo tipo de novedad sin olvidar ciertos preceptos. Tenemos en nuestro fuero interno la pasión del romanticismo, el arduo trabajo, y con ello el conocimiento, del neoclasicismo la admiración a los clásicos, la naturaleza del costumbrismo, el amor por el detalle del modernismo, la locura de los dadaístas, y la corregida manifestación del surrealismo. Somos estoicos y escépticos, nihilistas con fe en la divina creatividad, experimentales con experiencia, urbanos del beatus ille, antiguos actualizados. Somos un híbrido de todo lo que podemos ser, pero siempre sacando lo absoluto de la probidad. Olvidemos los errores de todo aquello que fue o pudo ser bueno. Repetimos, para así afianzar nuestro estilo, que Ezotawenotó es igual a superrealismo, sobrerealismo o suprarealismo. Nuestra imagen, nuestro icono, nuestro símbolo, es, como ya podéis ver, un fotograma del grandísimo don Ramón María del Valle-Inclán, quien, de algún modo, fue nuestro inventor. Él nos sirve de inspiración y modo de actuación en cuanto a considerarnos esperpénticos, burlarnos de lo que no deberíamos al tiento de don Valle, con un supremo dominio sobre lo que hacemos, para así tener derecho a la comicidad. Sabemos de medicina, de pintura, de física, de biología, de arquitectura, de literatura. Practicamos y conocemos la música, la química, el periodismo, la economía, los deportes, el cine, la publicidad, la ingeniería, y un larguísimo etcétera. Si acaso prescindiéramos de algún aspecto, aseguramos interesarnos por ello siempre y cuando así lo merezca. Nos gusta Nietzsche y Schopenhauer, el flamenco y la música electrónica, Billy Wilder y David Lynch, Caspar David Friedrich y Dalí. No somos contradictorios, buscamos la complementariedad de los elementos. Para ello nos vemos obligados a extraer únicamente lo positivo, lo útil, lo valioso. Nuestra humilde existencia se debe a la opinión de todos vosotros, a nuevas ideas, a formas diferentes de los distintos contenidos. Apreciamos vuestras propuestas y respetamos vuestro querer por cualquier cosa; compartiremos todo lo que sea posible. Al mismo tiempo seremos críticos con todas aquellas personas, instituciones, empresas o cualquier otro tipo de grupo o colectivo que así lo merezca. Tenemos la posibilidad y la probabilidad de acrecentar el buen hacer en los ámbitos donde sea necesario mostrarnos quejumbrosos. Para que un defecto sea soliviantado pedimos vuestro apoyo y aportación, advertidnos sin tapujos vuestra avidez de expresaros contra lo que veáis oportuno para conseguir, haciendo todo lo que esté en nuestra mano, resolver el asunto. Pensamos firmemente que la mejor manera de aprendizaje es la comedia del susodicho. Somos absurdos y creamos el absurdo, pero no la idiocia. Queremos humor en todos los aspectos sin que por ello se refleje la apatía, el desconcierto, la ignorancia, y lo que sin duda es peor, el desconocimiento tan altruista y a la orden del día en todos los parámetros donde debiera ser lo contrario. Mantener alegre el ánimo y el ánima es factible con la inteligencia, con la educación, con el conocimiento. Respetamos y adoramos la locura, preferimos mucho más a un loco que a un estúpido, el delirio que la planicie mental (entiéndase como metáfora). Pretendemos sentir y hacer sentir el júbilo de una risa consecuente, que no vacía. Queremos, en primera y última instancia, para con nosotros y para con vosotros una única responsabilidad: DIVERTIRNOS. Gracias por tu atención y lectura, EZOTAWENOTÓ