Fernando Pessoa
Publicado: febrero 22nd, 2012 | Autor: Joseda | En: Literadura y Filobofia | 2 Comentarios »Hola martófilos, después de varios artículos controvertidos y que han movido vuestras neuronas y vuestros aparatos reproductores (ojalá este último en el mayor de los casos), me toca saber y percibir si recibís de la misma manera el feliz artificio biográfico que comencé hace algunas semanas. La figura de Fernando Pessoa, el mejor poeta y el mejor literato de Portugal, con mucha diferencia, de la historia. Fernando Pessoa es un auténtico desconocido, pero un verdadero amigo para el que lo lee. De hecho, si os animáis a leerlo, aprenderéis no solo reflexiones filosóficas que tratamos aquí mismo, sino conocimientos acerca del amor, intrusiones ontológicas, acémilas en forma de métrica y rima con una musicalidad y una belleza lírica imposible de domesticar, es un poeta que siempre impresiona.
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FERNANDO PESSOA
(POETAS SUICIDAS IV)
Fernando Pessoa, con la osadía de sin dudarlo, es el mejor poeta portugués de todos los tiempos, su infinita división de la personalidad hace de él casi un imposible a la hora de sentenciar su biografía. Pessoa no se suicidó directa y rápidamente, representa en nuestro breve ensayo la figura de aquel que no estima la salud en absoluto, el que se mata lenta y paulatinamente, a través del tiempo, el alcohol y la poesía. Parece ser que nació en 1888 y falleció en 1935, cuando tenía cuarenta y siete años. La inteligencia de Pessoa es abrumadora, tanto que parece lógica esa fracturación de diferentes personalidades que se van intercalando en su vida. Y aún más curioso es saber que el susodicho poeta no publicó prácticamente nada en vida: sus obras, descubiertas en un famoso baúl, fueron publicadas póstumamente. Atrae de la poética de Pessoa, una infinita capacidad de mezclar lo bello del artificio poético con la sobriedad de unos mensajes, a veces, exageradamente filosóficos. De hecho, cada seudónimo o personalidad de Pessoa tiene un carácter distinto, una ideología diferente y una poética nada similar con las demás. Su brevedad y su impulso en la palabra marcan una fuerza exacerbada que da la sensación de obligar al lector a entender lo que quiere expresar.

El amor, el paso del tiempo, la muerte y otros temas típicos en la poesía de cualquier buen poeta, toman otro camino en Pessoa, se disuelven a base de explicaciones, se esclarecen con el porvenir de la reflexión. “Cartas a Ricardo Reis” o “Cartas a Alberto Caeiro” son dos de sus magníficas reflexiones acerca del mundo. Es un definitivo fanático del conocimiento que se vio afectado por la suspensión que produce aquel mal o bien que padece todo ser humano: la sensibilidad. La emoción, el sentimiento, y en muchas ocasiones el desconcierto, hicieron de Fernando Pessoa una persona depresiva a la par que enfermiza. Y sus caídas eran rotundas y difíciles de levantar. El modo de sosegarlas era el alcohol en grandes cantidades. Dicen, los que vivían con él, en su querida Lisboa, que Pessoa amanecía sentado en una mesa como si hubiera pasado toda la noche en vela al son de su sombrero encasquetado y su gabardina, rodeado de libros y notas, de colillas de tabaco que fumaba continuamente y alguna que otra botella de alcohol, normalmente aguardiente.

Se preguntan los críticos en todas sus biografías (no hay demasiadas), cuánto tiempo pudo aguantar así Fernando Pessoa, sabedor de su alcoholismo exagerado y sin reparo alguno ni siquiera con la consciencia de los dolores y repentinos períodos de depresión. Ya en sus últimos años sufre episodios de delirios con caídas en contadas ocasiones, y se fragua su leyenda en su propia muerte, producida, al parecer, por un sencillo cólico hepático. Últimamente varios refutados doctores de Portugal han hecho hincapié en la errónea descripción de su muerte publicando diversas teorías sobre la probable carencia de medios en el aquel entonces de su muerte y lo absurdo de las ideas dadas hasta el momento. Lo cierto es que quizá sean verdad las nuevas aportaciones sobre que el alcohol no afectó tanto a Pessoa como para matarlo, pero el tipo no era precisamente tonto. Su altivez intelectual pasaba inclusive por la ciencia, por tanta modestia en la que él repara, por lo que debiera haber tenido precaución y cuidado en cuanto a los problemas que le iban sucediendo para no haber topado con la muerte de forma en que lo hizo. Este espectacular poeta tiene una vida hecha de su obra y viceversa, su especie de suicidio, hecho demasiado largo y por tanto con mucho sufrimiento, forma parte de su perenne leyenda que nunca será aclarada. Otra genialidad más de la poesía, otra muestra de la intemporalidad en la literatura.
La poesía, amigos, que siempre nos sorprende.




No se si eres tú o yo soy que elijo los momentos para leer tus artículos pero los disfruto como Pessoa una buena ginga de benvindo
no solo los momentos sino el estado de conciencia en el que me encuentro